Y así, después de esperar tanto, un día como otro cualquiera, decidí triunfar.
Decidí no esperar a las oportunidades, sino yo misma buscarlas.
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución.
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver.
Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no era mas que mis propias debilidades y que ésta era la única y mejor forma de superarme.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamas dejar de subir.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas; aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad; desde aquel día ya no duermo para descansar, ahora simplemente duermo para soñar!
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